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Tiene 85 años. Cualquiera pensaría en un decrépito, en alguien sin fuerzas y preparando todo para su muerte. Sin embargo, nada más lejos de la realidad que eso. Sus ideales son fuertes y su cuerpo responde con creces. Hace 45 años era casi apedreado por pensar en lograr un imposible. Ahora, se prepara para lograr uno más.
Divisa el horizonte y contempla los valles que rodean la zona. Suspira y cuál relámpago en el horizonte aparece en su mente una vez más una promesa. La promesa que marcaría su meta y propósito de su vida. Se dirige a su general y expresa su deseo. 'Dame este monte' le dice. Continúa su discurso. Habla de la promesa dada por Dios, de la compañía del Señor en épocas anteriores y de su seguridad para emprender esta empresa. Su líder lo ve. ¡Cuánto daría por escuchar esas palabras en sus guerreros más jóvenes! Cuánto daría por que un ápice de su confianza estuviera en el ejército que comanda. Movido por la amistad y la confianza en el mismo Dios le bendice y le ve partir. Había luchado años atrás. Dirigir un grupo, sacar la espada, pelear para su pueblo. Luchar no era un problema para él. Su fuerza le acompañaría, su general le bendeciría y su Dios lo guiaría. ¿Puede alguien de 85 años pensar en conquistar un nuevo territorio? Claro que sí. Caleb lo hizo. Y con ello nos demostró que nada es imposible cuando colocamos nuestros planes en las manos de Dios. Ahora bien, ¿por qué nosotros nos rendimos tan fácilmente?, ¿por qué miramos las gotas de lluvia en vez de pensar en el próximo arcoíris?, ¿por qué ponemos resistencia a las cosas espirituales diciendo que no podemos hacer cosas para Dios? En esta ocasión te invito a considerar la historia de Caleb. Aquel hombre de 85 años cuyo corazón e ideales no envejecieron. Aquel guerrero que se decidió a conquistar nuevos territorios. Aquel hombre que confió en la promesa de Jehová y se aferró a ella. Hoy te invito a hacer lo mismo. A confiar en las promesas del Señor, a conquistar un nuevo monte para él y a hacer grandes cosas para honra de Su Nombre. Busca primero el reino de Dios... Lo demás es lo de menos. Ptr. Raúl Hiram González del distrito de San Andrés de la Asociación Veracruzana del Sur |